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No sé si reír o llorar

Publicado por CanMc el 3 abril 2011

Hace cosa de un año, mi amigo Samu me comentó que él no iba nunca a la peluquería porque se cortaba él solo el pelo en su casa. Teniendo en cuenta que algunos nos solemos cortar siempre igual de corto, usando una máquina cortapelos y unas tijeras para los pequeños retoques se podían obtener resultados bastante profesionales. Me resultó convincente y, sumado a mi rechazo hacia las peluquerías (no me gusta que me toquen el pelo), me compré una máquina cortapelos baratita para probar. El primer experimento no salió del todo bien y provocó algo de cachondeo. Me había dejado un pequeño “escalón” entre la parte de arriba y los laterales, pero después de retocarlo un poco, ya nadie se dio cuenta y pasó por un corte de peluquería.

Un mes antes de la boda de mi primo, y ya con un cortapelos nuevo, no encajé bien el peine (que es el adaptador ese que se usa para marcar la longitud de corte) y al pasarme la maquinilla por todo el centro de la cabeza -para qué iba a empezar por un ladito…- el peine cedió y me rapó totalmente desde la frente hasta la coronilla. Acojonante la imagen… en fin, que como era agosto y hacía calor, pues bueno, volvió a parecer que lo había hecho a propósito y que era más que nada por la temperatura. Afortunadamente para la boda ya me había crecido un poco y no dí el cante.

Pero lo de esta ocasión supera todo lo anterior. Ayer por la mañana me dispuse a cortarme el pelo con toda mi ilusión ya que la vez anterior me había quedado perfecto. Cortecito por aquí, cortecito por allá, retoquito por aquí, quitaescalones por allá… me estaba quedando más corto que otras veces, pero bueno, me veía bastante bien y estaba satisfecho. Total, que llamé a Jose para que me echara una mano para recortarme el pelo del cogote cuando me dijo con una cara extraña:

“¿y esa raya?”

¿¿Raya?? ¿qué raya? Para mi desgracia, el espejo del armario de mi baño no me permite verme por la parte de atrás y por más que giraba la cabeza como un gilipollas no me lo veía. Me empecé a poner nervioso… “Jose, por favor, hazme una foto”, le dije angustiado.

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡Pánico! Ni que decir tiene que cuando vi la foto quería que me tragara la tierra. Ese trozo que veis sin pelo y que parece la desembocadura del Ebro me lo había rapado sin querer al cero, probablemente al pasarme la maquinilla torcida por la parte de atrás. El peine no hizo su función y ¡RACAAAAAAAAAA! Durante unos minutos sufrí un colapso y, en plena crisis, pensé recoger el pelo del suelo y echarme pegamento de barra y cubrirlo, comprar limpiazapatos negro y darme en la calva… Ahora suena ridículo pero en ese momento no paraba de pensar: ¿Dónde coño voy ahora con la cabeza así?

Finalmente fui a la peluquería de Paqui, la tía de Jose, que además de partirse el culete de mí hizo lo que pudo para que pudiera salir de la peluquería con un mínimo de dignidad: me rapó todo el lateral de la cabeza al cero y me dejó un pequeño islote de pelo a modo de mopa en la parte de arriba de la cabeza, al más puro estilo cania mis 32 añazos… Soy lo más parecido a un Marine de los Estados Unidos (con la cara de capullo incluida).

La verdad es que durante un rato me deprimí bastante. No es normal que estas cosas me sigan pasando a la edad que tengo. Es que parece que no aprendo. A la gente le hacen mucha gracia mis historias, pero a mí ir mañana a trabajar con un gato negro tumbado en la cabeza… pues como que no me motiva mucho. Animado por Jose he pensado que lo mejor es tomárselo con humor y reírme de mi mismo antes de que lo hagan los demás. Eso sí, también tengo que repetir un millón de veces y memorizar esta sencilla frase:

NUNCA VOLVERÉ A CORTARME EL PELO YO SOLO EN LA VIDA
NUNCA VOLVERÉ A CORTARME EL PELO YO SOLO EN LA VIDA
NUNCA VOLVERÉ A CORTARME EL PELO YO SOLO EN LA VIDA

¿Y ahora? Pues nada, ahora a esperar a que me vuelva a crecer y a aguantar alguna burla que otra… pero así es mi vida. No me metáis mucha caña, por favor… :(

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Reconciliándome con la lectura

Publicado por CanMc el 17 marzo 2011

Resulta curioso como una decisión simple e intrascendente puede hacernos cambiar. Hace hoy justo 3 meses que adquirí un ebook: el Sony PRS-300. Me costó lanzarme -ya de por sí suelo dudar mucho a la hora de comprar algo- y es que nunca he sido un gran lector. Vamos, que salvo lo que leí durante mi época de estudiante y cuatro libros más (los típicos de Stephen King que uno lee en vacaciones) no me había dado por ahí. Soy un consumidor compulsivo de música, me gustan los videojuegos (tampoco soy adicto), hacer deporte, navegar por internet… en fin, que siempre he tenido otras cosas más interesantes que hacer que perderme en las páginas de un libro, la verdad.

Pero fíjate tú que cuando me llego el ebook, lo que empezó con un libro, luego fue otro, y otro… total, que en tres meses me he leído 14 libros, lo cual hace una media más que aceptable para mí. Actualmente leo entre 1 o 2 horas al día de media, y lo mejor es que es compatible con mi afición a la música ya que puedo hacer las dos cosas a la vez. Creo que he descubierto una afición, un placer nuevo, y eso a los treinta y dos tacos resulta bastante sorprendente.

Hasta el momento estos han sido los libros elegidos:

  • El club Dumas de Arturo Pérez-Reverte: me gustó mucho pero me esperaba más en cuanto a argumento.
  • El código Da Vinci de Dan Brown: muy entretenido. Fue el primero que leí y me gustó bastante.
  • El lector de Bernhard Schlink: flojo y aburridote. Vamos que lo volvería a leer.
  • El niño con el pijama de rayas de John Boyne: me gustó pero es corto y un poco predecible. Recomendable en todo caso.
  • Invitación a un asesinato de Carmen Posadas: entretenido pero tampoco lo volvería a leer. Se me hizo un poco pesado.
  • La biblioteca de los muertos de Glenn Cooper: a mí, pese a que no tiene buenas críticas, me gustó bastante. Sobre todo me llamó mucho la atención el final.
  • La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón: de los mejores libros que he leído. Me parece buenísimo y la historia es bastante buena. El personaje Fermín Romero de Torres es impresionante.
  • Maldito karma de David Safier: interesante, gracioso y ligero. Recomendable para intercalarlo entre 2 libros más serios.
  • Sé lo que estás pensando de John Verdon: otro que me gustó mucho. Pese a ser un best seller los personajes están muy bien definidos y el argumento te atrapa desde la primera página.
  • Harry Potter: la piedra filosofal, la cámara secreta, el prisionero de Azkaban, el cáliz de fuego, y la Orden del Fénix de Joanne Kathleen Rowling: actualmente mi perdición. Mira que me gustan poco las películas, tan poco que sólo había visto la primera y la mitad de la segunda (me quedé dormido), pero el libro es impresionante. Si aguantas el primero y quizás el segundo, que son los más infantiles, los demás son una droga. Atrapan desde la primera página a la última y no puedes parar de leerlos. Me quedan el 6º y el 7º, pero me los estoy reservando para disfrutarlos de la mejor manera posible. No sé qué pasará cuando no haya más Harry Potter… ¡Soy Harryadicto!

Actualmente estoy leyendo La conjura de los necios de John Kennedy Toole, que la verdad es que me está entreteniendo pero no tanto como esperaba.

Me gustaría que me recomendarais libros, los mejores que hayáis leído, los indispensables. Os aviso que no me va mucho la literatura clásica y que prefiero algo que sea más fantástico, pero cualquier sugerencia será bienvenida y prometo hacer el intento de leerlo y comentarlo. ¡Venga, ayudarme!

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Ya no confío en la gente

Publicado por CanMc el 22 febrero 2010

Ya no confío en la gente. Duro y triste, pero así de rotundo. Para los que no lo sepan, mi hermana Helena sufrió una caída el pasado martes y se fracturó la tibia y el peroné. Cosas de la vida. El caso es que después de dos días ingresada en el hospital Infanta Sofía, el viernes por la mañana, sobre las nueve y media, la bajaron a quirófano para operar. Cuando salíamos de la habitación el celador nos aconsejó que nos lleváramos las cosas de valor. Todos cogimos nuestras pertenencias y Chema, el novio de mi hermana, cogió el móvil de Helena por si recibía alguna llamada. Después de 4 horas de operación, anestesia epidural, unos clavos, 26 grapas… la mandaron a la sala de reanimación, y una hora más tarde la subieron de nuevo a planta.

A los 20 minutos de haber subido, todavía bajo los efectos del sedante, recibió una llamada al teléfono fijo de la habitación. Una voz amable le dijo que era de Caja España (su banco) y que le pasaba con el director de la sucursal. El director le comentó que había un problema de seguridad con las tarjetas de débito y que le iban a dar un nuevo PIN, que si tenía para apuntar. Helena le dijo que estaba en el hospital y que ahora mismo no tenía para apuntar. “Sí ya lo sabemos porque hemos llamado antes a tu casa”. Le ofreció la posibilidad de conservar en PIN antiguo y mi hemana le dijo que sí. “Pues bien, dime entonces tu PIN actual”…

Después de despedirse cordialmente y de desearle una pronta recuperación, colgó. Mi hermana de pronto cayó en la cuenta de que le había dado a un tío el PIN de su tarjeta de débito, así que por si acaso, llamó corriendo a Caja España para anular la tarjeta. Si eran de verdad del banco daba igual porque te mandan otra y listo, y si era mentira, pues así evitas que saquen dinero de tu cuenta. Después llamamos a Jose a casa para que mirara por internet si había algún movimiento en la cuenta, y le habían robado 300 euros, en menos de 5 minutos… Habían llamado desde un cajero probablemente…

Estábamos descolocados. Mi hermana, como es lógico, se puso a llorar desconsolada. ¿Cómo era posible que hubieran llamado al número de la habitación y le hubieran sacado dinero del banco sin tener la tarjeta? Chema dijo de pronto “Helena, ¿¿dónde está tu bolso??” Sus sospechas eran ciertas: le habían robado la cartera.

Resumiendo: un par de hijos de puta entraron a la habitación de mi hermana aprovechando que estaba en quirófano, le robaron la cartera, tomaron el número de teléfono de la habitación (que estaba escrito debajo de la tele) y salieron tan panchos del hospital sin levantar sospecha. No fue la única habitación que registraron, pero sí la única de la que sustrajeron algo. Y yo me pregunto, si eres tan inteligente para planear semejante robo, ¿cómo no estás trabajando? ¿Cómo puedes ser tan mala persona, tan canalla, tan desgraciado, como para entrar a robar a la habitación de una persona a la que están operando? Porque claro, es bastante probable que en otra situación mi hermana no le hubiera dado el PIN tan fácilmente.

Creemos que fue alguien de dentro, o que alguien del personal avisó de que había “vía libre”. Nos dijeron que cómo nos habíamos dejado el bolso, que cómo se nos había pasado… pues no sé, de verdad, supongo que los nervios y las prisas a veces juegan estas malas pasadas, o quizás porque crees que un sitió donde hay gente enferma no pasan ese tipo de cosas. Los de seguridad nos dijeron que había sólo una cámara en la planta y que apuntaba a los baños. Muy útil… También nos comentaron que las enfermeras están obligadas a cerrar las puertas con llave cuando el paciente abandona la habitación, pero un celador nos confesó no tener conocimiento de esa norma… Y era mentira que habían llamado a casa, pero casualmente mi padre se había marchado un rato antes, así que cabía la posibilidad de que él les hubiera dado el teléfono… un cúmulo de desafortunadas coincidencias, vamos.

Como os he dicho al principio, cada vez confió menos en la gente, y motivos no me faltan. Demasiado malnacido suelto… y demasiada gente ingenua, pero como digo siempre, de todo se aprende, aunque a la buena gente siempre nos enseñen a base de hostias. No debe haber otra manera de hacerlo por lo que se ve…

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Hecho trizas

Publicado por CanMc el 17 noviembre 2009

Después de casi dos meses sin ir al gimnasio, os expongo los resultados:

  • Disminución general de la masa muscular, más evidente en los brazos.
  • Dolor agudo, de origen desconocido, en la parte posterior del muslo derecho.
  • Molestias en la parte central de la espalda y contractura en el cuello gracias a unas cuantas horas delante del ordenador.
  • Posible tendiditis en la muñeca izquieda sin explicación aparente.

CONCLUSIÓN: hoy mismo vuelvo al gimnasio. :-(

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Vigilancia Made in Spain

Publicado por CanMc el 30 octubre 2009

Vigilancia exhaustiva a un ladrillo cerca de mi casa. Debía ser muy rebelde para necesitar tanto despliegue de medios…

vigilado

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