Ya no confío en la gente. Duro y triste, pero así de rotundo. Para los que no lo sepan, mi hermana Helena sufrió una caída el pasado martes y se fracturó la tibia y el peroné. Cosas de la vida. El caso es que después de dos días ingresada en el hospital Infanta Sofía, el viernes por la mañana, sobre las nueve y media, la bajaron a quirófano para operar. Cuando salíamos de la habitación el celador nos aconsejó que nos lleváramos las cosas de valor. Todos cogimos nuestras pertenencias y Chema, el novio de mi hermana, cogió el móvil de Helena por si recibía alguna llamada. Después de 4 horas de operación, anestesia epidural, unos clavos, 26 grapas… la mandaron a la sala de reanimación, y una hora más tarde la subieron de nuevo a planta.
A los 20 minutos de haber subido, todavía bajo los efectos del sedante, recibió una llamada al teléfono fijo de la habitación. Una voz amable le dijo que era de Caja España (su banco) y que le pasaba con el director de la sucursal. El director le comentó que había un problema de seguridad con las tarjetas de débito y que le iban a dar un nuevo PIN, que si tenía para apuntar. Helena le dijo que estaba en el hospital y que ahora mismo no tenía para apuntar. “Sí ya lo sabemos porque hemos llamado antes a tu casa”. Le ofreció la posibilidad de conservar en PIN antiguo y mi hemana le dijo que sí. “Pues bien, dime entonces tu PIN actual”…
Después de despedirse cordialmente y de desearle una pronta recuperación, colgó. Mi hermana de pronto cayó en la cuenta de que le había dado a un tío el PIN de su tarjeta de débito, así que por si acaso, llamó corriendo a Caja España para anular la tarjeta. Si eran de verdad del banco daba igual porque te mandan otra y listo, y si era mentira, pues así evitas que saquen dinero de tu cuenta. Después llamamos a Jose a casa para que mirara por internet si había algún movimiento en la cuenta, y le habían robado 300 euros, en menos de 5 minutos… Habían llamado desde un cajero probablemente…
Estábamos descolocados. Mi hermana, como es lógico, se puso a llorar desconsolada. ¿Cómo era posible que hubieran llamado al número de la habitación y le hubieran sacado dinero del banco sin tener la tarjeta? Chema dijo de pronto “Helena, ¿¿dónde está tu bolso??” Sus sospechas eran ciertas: le habían robado la cartera.
Resumiendo: un par de hijos de puta entraron a la habitación de mi hermana aprovechando que estaba en quirófano, le robaron la cartera, tomaron el número de teléfono de la habitación (que estaba escrito debajo de la tele) y salieron tan panchos del hospital sin levantar sospecha. No fue la única habitación que registraron, pero sí la única de la que sustrajeron algo. Y yo me pregunto, si eres tan inteligente para planear semejante robo, ¿cómo no estás trabajando? ¿Cómo puedes ser tan mala persona, tan canalla, tan desgraciado, como para entrar a robar a la habitación de una persona a la que están operando? Porque claro, es bastante probable que en otra situación mi hermana no le hubiera dado el PIN tan fácilmente.
Creemos que fue alguien de dentro, o que alguien del personal avisó de que había “vía libre”. Nos dijeron que cómo nos habíamos dejado el bolso, que cómo se nos había pasado… pues no sé, de verdad, supongo que los nervios y las prisas a veces juegan estas malas pasadas, o quizás porque crees que un sitió donde hay gente enferma no pasan ese tipo de cosas. Los de seguridad nos dijeron que había sólo una cámara en la planta y que apuntaba a los baños. Muy útil… También nos comentaron que las enfermeras están obligadas a cerrar las puertas con llave cuando el paciente abandona la habitación, pero un celador nos confesó no tener conocimiento de esa norma… Y era mentira que habían llamado a casa, pero casualmente mi padre se había marchado un rato antes, así que cabía la posibilidad de que él les hubiera dado el teléfono… un cúmulo de desafortunadas coincidencias, vamos.
Como os he dicho al principio, cada vez confió menos en la gente, y motivos no me faltan. Demasiado malnacido suelto… y demasiada gente ingenua, pero como digo siempre, de todo se aprende, aunque a la buena gente siempre nos enseñen a base de hostias. No debe haber otra manera de hacerlo por lo que se ve…



…Y este año de senderismo por los Pirineos. Por la ausencia de presupuesto, Jose y yo hemos cambiado nuestro ansiado viaje a Escocia (tranqui Jose que iremos tarde o temprano, y a Nueva York también) por un viajecito a Andorra. Allí visitaremos los principales bosques y lagos de los Pirineos andorranos (nunca me ha gustado esta palabra, no sé) y nos alojaremos en un pedazo de hotel con Spa (el de la foto). Todo muy muy económico. Coincidirá nuestra estancia allí con nuestro tercer aniversario. En concreto el día 26 el programa dice “Después de estos días de excursión aprovecharemos esta jornada para descansar, para ello nos trasladaremos primeramente hasta la localidad de Escaldes. El que lo desee podrá disfrutar del famoso Balneario de Caldea con piscinas a diferentes temperaturas, hidromasajes, saunas, jacuzzis, baños turcos, etc. Por la tarde nos acercaremos a Andorra la Vella donde tendremos la tarde libre o bien podremos disfrutar de las preciosas instalaciones del hotel.” Por la mañana balnerario y por la tarde hotelito… (subiendo y bajando las cejas) Pinta bien.

