La fábula del Jose y la máquina
de la piscina al anden,
esperaban en la Autónoma
la llegada de su tren.
Jose se encontraba hambriento,
y temiendo por su vida
hizo un gran descubrimiento
¡La máquina de comida!
Le dio un vuelco al corazón
“¡Qué visión emocionante!
¡un par de rosquillas Simpson
cuelgan del tercer estante!”
“Javi ven y mira esto.”
y Javi fue, y comprobó
como por un euro sólo
podían llevarse hasta dos.
“¿No es genial?
¿Lo intentaremos?
Pues me tienes que prestar
porque no tengo dinero.”
Y es que el truco consistía
que al estar una enganchada,
caerían las dos unidades
sin apenas costar nada.
Con los ojos como platos
y con un euro justo,
la ilusión se tornaría
en un pequeño disgusto.
Al echar 50 céntimos
en seguida descubrieron
que la máquina, jodida,
se tragaba su dinero.
Como si estuviera viva
les devolvió la jugada,
y en lugar de dos rosquillas
les dio dos hostias bien dadas.
Eso por ir de listillos
cual timo de la estampita.
Jose marchó para casa
con ruidos en su tripita.



